NO MIRES ATRÁS.#ingenierovietnam

Salí de Da Nang hacia Dong Ha, donde tenía intención de pasar unas horas allí antes de partir de madrugada hacia la frontera con Laos.
Llevaba la moto con cuidado, con demasiado cuidado diría yo porque estaba algo nervioso y no me podía permitir un tropiezo de ninguna de las maneras.
Cuando empecé a estar más relajado me topé con un control de policía, no pude evitarlo ya que estaba bien situado al salir de una curva y antes de entrar a la población de An Cu. Tenía claro lo que hacer y lo que decir si esto ocurría, y ocurrió, y a pesar de que aparentaba tranquilidad para que nadie sospechara nada, el corazón me latía a mil por hora.
Me condujeron a unas naves abiertas donde había policías por todos lados, y aunque intenté hacerme el despistado y seguir mi camino, uno de ellos salió a mi encuentro y me indicó que parara la moto y me dirigiera hacia las naves. Allí había varios médicos y enfermeros/as que estaban tomando la temperatura y pidiendo la identificación. Uno de ellos me pidió el pasaporte y le dije que no lo llevaba pues me dirigía a Hanói para recogerlo, en teoría claro está. Seguidamente vinieron un par de policías y les mostré el documento que tenía con los datos de los inspectores, una fotocopia de mi pasaporte y el DNI. Durante un buen rato estuvieron debatiendo entre ellos, iban y venían con mis documentos en la mano, pero no puedo confirmar si alguien llamó al verdugo. Pensé que posiblemente no lo hicieron por la hora que era, ya que la tarde estaba cayendo y la jornada estaba terminada. Al cabo de un buen rato me presentaron un documento para que lo rellenara con mis datos, me devolvieron la documentación y me dejaron ir. De reojo y sin mostrar demasiada prisa, me fui alejando y pensando que definitivamente mi suerte estaba cambiando.

Proseguí el camino hacia Hue, donde tenía intención de encender el móvil y comprobar si alguien me había puesto un localizador en la moto. Pensé que si recibía algún mensaje o una llamada perdida de los inspectores, o de Phuoc incluso, sería porque posiblemente habrían detectado que ya no me encontraba en Da Nang. Afortunadamente no fue así, nadie me había llamado y eso me hacía suponer que no sabían dónde estaba. Apague el móvil de nuevo y reanudé la marcha.
Había reservado una habitación en un hostal de Dong Ha, pero al llegar me dijeron que debido al Covid lo habían cerrado. No me dejaron alojarme de ninguna manera y aunque no me importaba dormir en la calle, pues hasta lo prefería, tenía la intención de dejar la tarjeta de teléfono vietnamita en un móvil que había comprado unos días antes y con el cargador puesto, para que en el caso de que me intentaran localizar, pudieran pensar que seguía aún en Vietnam. Después de varios intentos, creo que a una mujer le dio pena de mí y me dejó entrar en su hostal, aunque me dijo que solo podría alojarme dos días porque además no llevaba pasaporte. El lugar era deprimente, pero era lo de menos porque lo importante fue que pude dejar el móvil con el sonido apagado y oculto detrás de un televisor.
Por supuesto no pude dormir, y me tumbé con la ropa puesta sobre un mugriento catre hasta que llegó la hora de salir. Le dije a la mujer que aunque salía muy pronto, tenía intención de volver por la tarde. Evidentemente no era cierto pero tenía hacerle creer que así era por si alguien le preguntaba. De hecho, incluso dejé ropa y cosas de aseo en la habitación para que fuera más creíble.

Aunque no había amanecido, ya había claridad cuando llegué a Lao Bao. Me dirigí hacia el lugar donde tenía intención de cruzar, pero mi sorpresa vino cuando allí mismo me encontré a un campesino. Estaba de pie y observándome. Nadie más había por allí y mi apariencia debía ser llamativa pues evidentemente era un extranjero. Le salude y seguí sin pararme. Poco después probé de nuevo para ver si se había ido, pero seguía allí, con cara de pocos amigos y siguiéndome con la mirada. Estaba claro que no podía cruzar en ese momento ni por los otros lugares alternativos que me había marcado. Era imposible, los vietnamitas son muy madrugadores y ya había gente en toda la zona que hubieran podido dar la voz de alarma si me hubieran visto cruzar por el río.
Me puse a dar vueltas por el pueblo sin saber qué hacer, parecía un pueblo fantasma pero yo no pasaba desapercibido en absoluto. Además, por cuestión de segundos no me pillaron en un nuevo control de Covid. Pasé delante de dos policías cuando estaban colocando una mesita para el registro en el borde de la carretera y a la salida norte del pueblo. En ese control no hubiera podido justificar qué hacía allí sin pasaporte.
Entonces decidí esperarme un día más para cruzar, pero pensando que esta vez lo haría de noche. No iba a volver atrás, y como estaba casi todo cerrado, compré agua y unas galletas y me alejé del pueblo para ocultarme.
Fui al final de un pequeño polígono, donde arrancaba la selva y cerca de un cementerio. Me escondí detrás de los escombros de unas lápidas budistas para no ser visible desde la carretera. Pensaba que nadie me vería por allí, pero no fue así ¡estaban por todas partes!, aunque lo importante era que ninguno de ellos envió a la policía para saber qué narices hacía allí.
Pasé el día agazapado esperando que llegara la noche, con tiempo para pensar y rezar, y con una terrible y profunda sensación de soledad como nunca antes lo había sentido.
Cuando llegó el silencio de la noche, me dirigí de nuevo hacia la frontera, pasé por donde el campesino estuvo plantado esa misma mañana, salté un pequeño vallado de espinos y me encaminé hacia el río. No encendí la linterna pensando que la podrían ver desde los controles, pero inevitablemente para llegar al río tenía que atravesar un espeso arbolado donde mis pisadas se oían a distancia pues todo estaba cubierto de hojas secas.
Cuando llegué a la orilla tan solo me dio tiempo a quitarme una zapatilla, el ruido de un motor me paralizó por completo. Me habían descubierto, y una lancha motora con focos se dirigía por el río hacia donde yo estaba. Pensé tirarme al agua y cruzar deprisa, pero no era buena idea, no me hubiera dado tiempo a hacerlo sin que me vieran. Corrí unos metros aguas arriba y me escondí bajo un matorral….


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